Todo el mundo sabe que la poesía vogona es la tercera peor poesía del universo. La segunda debe de ser esta:
As he stared at her ample bosom, he daydreamed of the dual Stromberg carburetors in his vintage Triumph Spitfire, highly functional yet pleasingly formed, perched prominently on top of the intake manifold, aching for experienced hands, the small knurled caps of the oil dampeners begging to be inspected and adjusted as described in chapter seven of the shop manual.
La traducción podría ser:
Mientras miraba fijamente su amplio pecho, soñó despierto con los carburadores duales Stromberg de su coche de época Triumph Spitfire, altamente funcionales, si bien de formas agradables y colocados prominentemente sobre el colector de entrada, deseosos de unas manos expertas; los pequeños casquillos estriados de los humidificadores de aceite, suplicando ser inspeccionados y ajustados tal y como se describe en el capítulo siete del manual de instrucciones.
Este engendro ha sido el ganador del premio Bulwer-Lytton al peor párrafo escrito durante este año.
Creo que más de uno no se sorprenderá si digo que el autor trabaja como analista.
El otro día me encontré con esto:
En nuestro afán por conquistar el mundo daremos los siguientes pasos:
- Comprar una isla
- Fabricar un volcán en la isla si aún no lo tiene
- Comprar unos misiles
- Montar los misiles apuntando a Mónaco
- Pedir un rescate
- Cobrado el dinero, destruir Mónaco
- Quitar Suiza de su sitio, llevársela a las Islas Caimán y dejar el agujero
- Ingresar el dinero en una cuenta Suiza en las islas Caimán
- Encontrar al presidente del mundo para comprarselo
Esto es solo una declaración de intenciones. Seguro que se nos ocurrirán más cosas.
El mundo será nuestro.
Dedicado a todos aquellos que se han sentido alguna vez como un tentáculo morado, o les han entrado ganas de invadir Polonia mientras escuchaban a Wagner.
Yo de momento, me voy a conquistar Santiago…
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