Al rechazo de los franceses al último tratado europeo de este domingo, le ha seguido hoy el de Holanda. Uno de los denomidores comunes de ambos referendos ha sido la alta participación.
Hasta ahora se decía que la baja participiación en las elecciones europeas se debía a que los ciudadanos mostraban poco interés. Sin embargo, la realidad es más bien la contraria: Europa importa mucho a los europeos como han demostrado en Francia y Holanda. El problema, desde mi punto de vista, está en que el modelo que intenta vender la burocracia europea no convence y sus métodos, aún menos. Nos dicen lo que tenemos que votar, e incluso cuando los ciudadanos votan en contra, amenazan con obviar las consultas electorales. Es el despotismo ilustrado del siglo XXI.
¿Y ahora qué? Desde el luego el mundo no se va a acabar, como nos han querido contar. Pueden pasar dos cosas:
Estos días he visto por los blogs que suelo leer el equivalente al virus gallego en lo que cartas en cadena se refiere. Ya no te llegan a tu casa, ni a tu buzón de correo, sino que ahora tienes que ir a leer los blogs de otra gente para encontrarlas.
Voy a iniciar mi propia cadena:
Si estás leyendo esto, tendrás que mandar un billete de 100€ al autor original de la cadena y reproducir este texto en tu blog. Si no lo haces, te dejará tu novia, la nevera se comerá a tu perro y tu ordenador te pegará la malaria.
Dedicado especialmente a David Currie por querer pasarme el testigo y a aquellos que también lo han hecho pero no me he enterado todavía.
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