En vísperas de la movilización universitaria contra las patentes de software del 27 de abril, he dado a parar con la siguente noticia.
Peter Mandelson, comisario europeo de Comercio, pasó el fin de año en un yate que es propiedad de uno de los mayores accionistas de Microsoft. Da que pensar…
Calmada es la noche
de un día
como muchos otros
tranquilo
perezoso y agotado
que siente
que sus horas terminaron
y de nada sirve negarlo
agarrarse al minuto
esperando encontrar
algo nuevo
cuando todo está ya visto
¿Para qué?
Es mejor disfrutar lo vivido
reposarlo
y pedir en lo oscuro
que otro día venga tras él
joven, decidido y luminoso
capaz de todo e incapaz de nada
que cometa las mismas
locuras
y se despida también
en la oscuridad
de la noche
Cuando el creador de BitKeeper decidió dar por terminado el desarrollo de la versión gratis (no libre) de dicho sitema de gestión de configuración, Linus tomó la determinación de dejar de utilizarlo.
Como manejar a mano un repositorio de código como el de Linux es inabordable, es necesario una herramienta temporal hasta que exista una alternativa que ofrezca la funcionalidad de bitkeeper.
Ha sido tal la cantidad de mails en la lista del kernel sugierendo el uso de subversión que han tenido que poner un comunicado oficial en la página de subversion enumerando las razones por las que no es adecuado para el desarrollo de Linux y pidiendo que cesen esos comentarios.
Tras evaluar algunas de las opciones disponibles y comprobar lo ineficientes que eran al manejar un reposiorio del tamaño de Linux, Linus ha decido crear su propia herramienta llamada git. Su prioridad a lo hora de realizar el diseño ha sido la eficiencia. El coste de proceso y de accesos a discos es lineal, O(n), respecto al tamaño de un cambio, pero independiente del tamaño del repositorio.
Sin embargo tiene sus inconventientes, lo que era de esperar, teniendo en cuenta que es una herramienta provisional:
“Ahora señor, según tu promesa,
puedes dejar a tu siervo irse en paz;
porque mis ojos han visto a tu salvador,
a quien has presentado ante todos los pueblos:
luz para alumbrar a las naciones
y gloria de tu pueblo Israel”
Éstas son las palabras que forman el Cántico de Simeón, la oración que pronunció un anciano sacerdote al contemplar a Jesucristo a los pocos días de nacer cuando fue llevado al templo. Es una oración de agradecimiento y de entega muy conocida, entre otras cosas, porque forma parte de la liturgia nocturna que siguen todos los religiosos y muchos laicos.
En los últimos días ha surgido una polémica en los medios de comunicación por la inclusión en el testamento de Juan Pablo II de las palabras “Nunc dimitis”. La mayoría de los medios las han interpretado como una expresión de la intención de dimitir del Papa, traduciéndolas de algún dialecto del latín sacado de Vallecas o algún otro lugar similar. Sin embargo, las manidas palabras se corresponden con el comienzo de la traducción en latín de esa oración.
Lo que quería expresar era su agradecimiento por la vida que había tenido y renovar su entrega a lo que Dios tuviese destinado para él, tanto si era continuar con su papado como si se acercaba la hora de su muerte.
Por desgracia, los periodistas han caído en su propia trampa. El empeño que ponen todos los medios en ser los primeros en dar una noticia, en contar lo que pasa en tiempo real, les lleva muchas veces a no fijarse en si lo que cuentan es verdad, si se ha contrastado con otras fuentes o si es una visión parcial de la realidad. El periodismo de hoy se ha convertido en un reenvío de las noticias que salen de las agencias sin más procesado ni elaboración que el filtro y las manipulaciones que fijan la línea editorial.
La cobertura informativa hoy en día se paga al peso. No importa la veracidad y la calidad de la información, sino ser los primeros y dedicar más minutos. Aunque se repita lo mismo una y otra vez. El seguimiento de la muerte del Papa estos días ha sido delirante.
Parece como si cada noticia fuese el evento del siglo, hasta que al día siguiente aperece una nueva que hace de la anterior una menudencia del pasado. No recuerdo quién dijo que los periódicos había que leerlos con una semana de retraso, de modo que tan sólo las noticias que siguieran siendo noticias entonces merecen la pena haber sido redactadas. Hoy ese filtro se podría rebajar a horas y serían muchas las noticias que se quedarían fuera.
En cualquier modo, no quiero restarle importancia a la muerte del Papa, pero creo que hubiera sido mucho mejor ofrecer una información veraz y escueta de quién ha sido Juan Pablo II, qué ha hecho en su vida y cómo muerto que las toneladas de artículos y reportajes de saldo que se han repetido una y otra vez estos días.
Se me hace tarde, creo que va siendo hora de que yo también diga Nunc Dimitis
El día 11 de marzo llegó a la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid una denuncia de irregularidades en las muertes de varios enfermos. Se abrió una investigación y se descubrió que se habían administrado dosis excesivas de sedantes de manera intencionada, o al menos negligente.
Hoy la oposición ha pedido la dimisión del Consejero.
Hasta aquí todo normal, si no fuera porque las razones que argumenta la oposición no son la responsabilidad política o el no haberlo evitado, sino el hecho de condenar dichas irregularidades (o más bien asesinatos) y haber cesado al responsable del hospital donde ocurrieron los hechos.
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