Y caí
y el precepcio era
tan oscuro y profundo
como otras veces.
Y allí estaba ella
empujándome y tirando de mí
hacia abajo.
Y allí estaba yo
agarrándome a su mano
y esperando que esta vez
ella me salvara.
Pero no me salvó
y mis huesos crujieron
como otras veces;
pero esta vez
con un quejido sordo
que pronto se ahogó
en el silencio
de la noche.
De entre todas
las luces y tinieblas
que se repiten
una y otra vez
todos los días
a veces surge
algo distinto
algo que nadie esperaba
alguien que ilumina
el día con su mirada.
Y ya nada es lo mismo
nada se repite
todo es nuevo e inesperado
todo tiene sentido
y nada lo tiene.
Y me pregunto
cuánto tiempo ha de pasar
cuánto he de esperar
hasta que vuelva a ver
esos ojos
hasta que vuelva a ver
esa mirada
y todo vuelva a tener sentido
y todo deje otra vez de tenerlo
Tan sólo querría
poderte mirar
y ver que no sufres
por no poder estar
con otra gente,
con otro
que no soy yo,
con otro
que no sea yo.
Tan sólo querría
poderte escuchar
y saber que me hablas
a mí, a ese
que sí soy yo.
Quién pudiera
trepar a los árboles
correr por los parques
sentir la hierba
crecer.
Ver la vida
fluir como un río
que arrastra las piedras
sin preguntarles
por qué.
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